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viernes, 5 de diciembre de 2014

Dadoras de Consolación!



El Apóstol Pablo escribe a los santos que habitan Corinto y les comenta sus aflicciones y sufrimientos... y cita: ¨Alabado sea el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Padre Misericordioso y Dios de Toda Consolación...¨ (2Cor.1:3). 
Nota que está llamando a Dios como Padre de Consuelo. La palabra consolar quiere decir traer alivio a alguna pena o tristeza...
Quién puede traer consuelo a nuestras almas sino el que es Diestro Experto en sufrimientos....?
Isaías describe a Jesús, años antes de su venida a este mundo como: ¨Varón de dolores, experimentado en quebrantos...¨(Isaías 53:3); solo Aquel que ha padecido al extremo el sufrimiento
puede ejecutar feacientemente la labor de enmendar un dolor.
Aunque en medio de situaciones tremendamente dolorosas; familiares, amistades y profesionales puedan desarrollar e inquirir en esta área, no lograrán su fin hasta que el mismo Dios, la fuente de toda consolación; intervenga poderosamente en tu vida.  Aunque personas y situaciones sean usadas para Dios alcanzarte y abrazarte, nadie más que El para llenar tu alma, sitial de emociones y sentimientos destrozados en momentos de pesar y angustias. 
Pablo continúa y escribe ¨...Dios, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, tambien nosotros podamos consolar a los que sufren. Pues así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, asi tambien por medio de él, tenemos abundante consuelo.¨ (2 Cor.1:4-5)
De aquí concluímos Amada, que todo Valle de Angustia es una escuela a la cual Dios mismo nos introduce para formar en nosotros una Especialidad, la cual es de ser Hábiles en Consolar a otros! 
Quizás tu seas una de aquellas que sea halla tirada en un sofá hundida por el peso de la pérdida de alquien que amabas y ya no está; o has sido rechazada por una o muchas personas; o solo quedan los despojos de una relación en la que invertiste años y emociones sinceras... cual sea tu situación, déjame susurrarte al oído, que el mismo Dios de Poder que me amuralla con Su Paz y Amor; te rodea a tí. Así que clámale a El por Consuelo, que no solo te traerá eso, sino que te transformará en una Dadora de afectos y Diestra en Palabras de Edificación y Consolación!...





martes, 25 de noviembre de 2014

El dolor de la Pérdida... una cárcel?



Quien no ha vivido el dolor de la pérdida de un ser querido? Quién no ha perdido a una madre, un padre, quizás un hijo, hermanos.... Saber que no verás más a la persona amada en esta tierra crea un efecto consternador en nuestra psiquis y espíritu... pero La Biblia nos enseña a que no vivamos como sin esperanza....Las palabras de Jesús son como un cóctel de ánimos, esperanza y fortaleza; cuando El mismo dijo a las hermanas de Lázaro...¨-Yo soy la Resurrección y la Vida...el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. (Juan 11:25). No solo estaba puntualizando aquí, que tras su segunda venida, aquellos que durmieron en El, resucitarían primero.... sino, que implícitamente nos está inquiriendo a Resucitar de todo dolor, pena y angustia.
La Pérdida más debilitante para una Mujer de Dios, no es la pérdida de un Ser querido; es la pérdida de su Fé.  Es necesario, llorar, es necesario procesar tu duelo, es necesario alimentar tu fé en medio de estas hostiles circunstancias, es necesario....pero no creamos un nido de soledad, autoconmiseración y rendición, ingredientes que apuntan a una ¨cárcel¨... de la cual no podamos salir.
Jesús gritó: - Lázaro...Sal fuera!!!! (Juan 11:43) y la piedra rodó....  Estás tú hoy entre los muertos ¨vivos¨???. Jesús, el autor de la Vida misma te llama por tu nombre y te dice Sal fuera! Sal de todo hueco de falta de fé, esperanza e iniciativa de seguir abrazando la Vida de Compromiso y Propósito que Dios te dió...
Los que te precedieron a la Casa del Padre, cumplieron y llegaron....entonces, llora, sécate las lágrimas, ponte las vestiduras reales y prosigue a la Meta; hay tanto por hacer, tanto por hablar, tanto por seguir compartiendo de Aquel que es Dios de toda Consolación, (2da. Cor. 1:4)  para que después de nosotras ser procesadas, poder consolar a otras en sus aflicciones; corre, no te quedes...hay una Galardón que te espera!